top of page

PARA QUE APRENDA, SHARAPOVA INGRESA A LA ACADEMIA DE RICARDO PIATTI.

Oscar Rodríguez Gómez
image1.jpeg

Irredenta a la puerta misma del infierno, todo por su pasión por el tenis, María Sharapova sigue al centro del radar aunque su ranking ande por el top 80. La semana que terminó hizo el anuncio de ingresar dos semanas al Piatti Tennis Center, en Bordighera, Italia, y ponerse en manos del legendario Riccardo Piatti.

 

Tras de pasar unas idílicas vacaciones en Sevilla al lado de su ya buen tiempo galán Alex Gilles -famoso por su fraterna amistad con los príncipes británicos-, en las cuales le dio por modelar de manola,

(no le queda, pero “a donde fueras”) Maria Sharapova ya ha vuelto al trabajo de cara

a la US Open Series. Situada actualmente en el puesto 81 del ranking, la tenista rusa

sabe que necesita algo diferente para revertir un mal 2019, aún aquejada de

lesiones que solo le han permitido disputar cuatro torneos.

 

El Piatti Tennis Center tiene un perfil geográfico estratégico, la Riviera Ligure

italiana, ya que supone el epicentro de un polo de alto rendimiento tenístico entre

Italia, Francia y el Principado de Mónaco. El centro combina la formación regular de

jugadores fijos con un modelo de consultorías que permiten a jugadores de

diferentes procedencias pasar periodos breves.

 

Por un lado, el grueso de jugadores fijos se organiza en dos grupos: jugadores en formación que compiten, principalmente, en Tennis Europe e ITF junior y jugadores profesionales que compiten en Futures, Challengers, ATP y WTA, de donde en fecha reciente han sido sólo admitidas la Muguruza y María bonita.

 

La peculiaridad del Piatti Tennis Center es la posibilidad de realizar una consultoría de cuarenta días al año donde los jugadores, acompañados por sus entrenadores, desarrollan un trabajo muy específico en periodos del año sensibles y compatibles con el calendario de las competiciones. Acuden a estas consultorías principalmente dos tipos de jugadores: atletas sub 12 y 14 que distribuyen su calendario en función de las obligaciones escolares y jugadores con algún año más de experiencia que ya han decidido dar el paso a profesional y buscan ayuda para seguir mejorando.

No habrá muchos casos en los que un mismo entrenador haya logrado que tres de sus pupilos lleguen a la Copa de Maestros. Y Riccardo Piatti tiene el honor de haber sido artífice o co-artífice de estas transformaciones. Un entrenador que garantiza el éxito. A sus 61 años, Piatti lleva toda una vida ligada al tenis. Ex-jugador en los años 80, ha trabajado/colaborado para academias locales y extranjeras, y su experiencia ha servido para asesorar y mejorar a jugadores de la máxima élite, consolidando un talento para matizar y hacer avanzar los diferentes retos, por distintos que hayan sido, a los que se ha enfrentado.

 

 


El más desconocido, más a nivel formativo/empujón de acceso al circuito, fue su experiencia con Novak Djokovic. El numero 1 del mundo fue entrenado por Piatti durante 2004 y parte de 2005, cuando el balcánico contaba con 17 y 18 años. Piatti reconoció estar ante un fenómeno del tenis, al que le auguraba un futuro esplendoroso, por su talento natural, su innata competitividad y su equilibrado

image2.jpeg
image3.jpeg

carácter derivado de su fantástico entorno familiar.

 

Tras él, tomó las riendas de la carrera de Ivan Ljubicic, con el que ya había trabajado en su formación, en 1997. El croata alcanzó el número 3 del mundo en mayo de 2006, y su juego experimentó un cambio en solidez, logrando enormes resultados en todas las superficies. Piatti, casi por inercia, fue después requerido por la gran esperanza francesa, Richard Gasquets, con el que comenzó a trabajar a principios de 2011. Su trabajo terminó dando frutos en 2013, logrando una estabilidad emocional y un físico tremendo, para llevar a Gasquet a las World Tour Finals 2014.

 

Luego Piatti se unió a Ljubicic para comandar el camino del canadiense Milos Raonic, quien ya había experimentado grandes progresos con Galo Blanco. El reto entre Ljubicic, Gasquet y Raonic era bien distinto. Las necesidades eran otras, las edades distintas y el potencial técnico y móvil, también. A Milos le costaba muchísimo moverse en arcilla, deslizar, trabajar los puntos largos y lograr una resistencia física y mental para no quedar partido a la mitad en los encuentros. Con Piatti, su mejoría a nivel técnico fue sorprendente.

 

En 2018, con puesto 12 en el Ranking ATP (hoy en el sitio 15), Borna Coric ha sido

uno de los jóvenes con mejor resultado tras entrenarse con Piatti: "Estoy muy

orgulloso del año de Coric. Llegamos hasta el puesto número 12. Es genial poder

trabajar con él pero esto no sería posible sin el incalculable trabajo de un equipo

increíble. Lo mejor está por venir", comentó el técnico del croata.

 

Después de conseguir dos Premios Laureus más para su vitrina de trofeos, Roger

Federer viajó desde Mónaco hacia Bordighera, solamente para visitar a Piatti.

"Para nosotros es un honor inmenso tener a Roger aquí. Queremos agradecer a

Ljubicic por hacer esto posible", comentaron. El croata trabajó durante casi toda

su carrera con Piatti, con quien parece seguir manteniendo una buena amistad.

 

Tras la derrota y retirada ante Parmentier en Wimbledon, Masha ha recurrido a la

mano de Ricardo Piatti. El buen rollo entre ambos se deja ver con profusión en redes sociales y la millonada de fans de la beldad rusa sigue en vilo por si esta unión temporal da dividendos en sus torneos venideros.

image4.jpeg
image5.jpeg
bottom of page